Aquí te explico quién escribe la historia, el narrador o el autor

El narrador: la voz que construye la historia

Uno de los errores más comunes al empezar a escribir es confundir al autor con el narrador. Aunque parezcan lo mismo, no lo son. Entender esta diferencia es importante para escribir mejor.

El autor es la persona real que escribe el texto. Eres tú, aficionado y aficionada a la escritura. En cambio, el narrador es una voz construida, una herramienta literaria que cuenta la historia desde un lugar específico. Es una decisión técnica porque es quién habla, desde dónde habla y qué sabe.

Elegir bien al narrador hace parte del estilo y del sentido que le quieras dar a tu historia. Por eso aquí te cuento un recorrido histórico y además te explico cuáles son los tipos de narradores que puedes usar en tu próxima historia.

Un breve recorrido histórico

Durante mucho tiempo, especialmente en la narrativa clásica, predominó un narrador que
parecía invisible y objetivo, el narrador omnisciente. Este tipo de voz lo sabía todo sobre los
personajes y los hechos, y guiaba al lector con autoridad, es llamado el “dios” que todo lo
sabe.
Con el paso del tiempo, especialmente a partir del siglo XIX y con más fuerza en el XX, esta
idea empezó a cuestionarse. La literatura comenzó a interesarse por la subjetividad, la
duda, la percepción fragmentada de la realidad.

Así, el narrador dejó de ser una voz “neutral” para convertirse en una conciencia situada, es
decir, alguien que puede equivocarse, ocultar información o interpretar los hechos desde su
propia experiencia.
Hoy, en la narrativa contemporánea, el narrador es una de las decisiones más importantes
del proceso creativo.

Tipos de narradores en la actualidad

Aunque existen muchas variantes, estos son algunos de los tipos más utilizados:

  1. Narrador en primera persona
    Cuenta la historia desde el “yo”. Puede ser el protagonista o un testigo. Es cercano,
    subjetivo y limitado a lo que ese “yo” sabe o percibe.
  2. Narrador en tercera persona omnisciente
    Conoce todo: pensamientos, emociones y hechos pasados o futuros. Es más tradicional,
    pero sigue siendo útil cuando se quiere una visión amplia.
  3. Narrador en tercera persona limitada
    Sigue de cerca a uno o varios personajes, pero sin saberlo todo. Combina cercanía con
    cierta distancia.
  4. Narrador testigo
    No es el protagonista, pero observa y cuenta lo que ocurre. Su mirada puede ser parcial o
    interpretativa.
  5. Narrador poco fiable
    Cuenta la historia de manera sesgada, incompleta o incluso engañosa. Obliga al lector a
    cuestionar lo que lee.
  6. Narrador múltiple o polifónico
    La historia se construye a partir de varias voces. Cada una aporta una perspectiva distinta.

Narrador y autor: una diferencia clave

Es tentador pensar que quien narra es quien escribe, pero en literatura esa equivalencia
casi nunca funciona.
El narrador:
Puede decir cosas que el autor no piensa.
Puede equivocarse o mentir.
Puede tener una personalidad completamente distinta a la del autor

Esta separación permite construir historias más ricas. El autor diseña el narrador como
quien elige una lente para mirar el mundo.

Cómo lo trabajan algunos autores contemporáneos

Ver cómo otros escritores manejan el narrador ayuda a entender su potencia:
Martín Caparrós trabaja con frecuencia un narrador en primera persona que mezcla
observación, reflexión y experiencia. En sus crónicas, el “yo” no solo cuenta lo que ve, sino
que piensa en voz alta. Esto convierte al narrador en una conciencia crítica.
Pilar Quintana suele utilizar narradores cercanos a sus personajes, muchas veces en
tercera persona limitada. Esto le permite explorar con precisión la vida interior sin perder
control estructural. La voz narrativa acompaña, pero no invade.
Martha Orrantia, especialmente en textos de no ficción, construye narradores que
organizan la información con claridad, pero que también generan tensión narrativa. Su
trabajo muestra cómo el narrador puede ser riguroso y, al mismo tiempo, emocionalmente
eficaz.
Juan Gabriel Vásquez desarrolla narradores complejos que muchas veces investigan el
pasado. En sus novelas, el narrador no siempre tiene todas las respuestas: reconstruye,
duda, interpreta. Esto crea una relación activa con el lector, que participa en la búsqueda de
sentido.

Analicemos una autora

Isabel Allende no se limita a un solo tipo de narrador; más bien, construye sus novelas
combinando distintas voces y perspectivas según las necesidades de cada historia. Sin
embargo, hay ciertos patrones reconocibles en su obra que resultan muy útiles para quienes
están aprendiendo a escribir.

  1. Narradores en primera persona: memoria e intimidad

Uno de los recursos más característicos de Allende es el uso de narradores en primera
persona, especialmente cuando la historia está vinculada a la memoria, la familia o la
reconstrucción del pasado.
En estos casos, el narrador:
Habla desde el “yo”.

Relata hechos que ya ocurrieron.
Interpreta lo vivido desde la distancia.
Este tipo de narrador le permite trabajar temas como:
La identidad
La pérdida
La historia personal y colectiva
Además, introduce un matiz importante: no se trata solo de contar, sino de recordar, y eso
implica subjetividad, omisiones y reinterpretaciones.

2. Narrador en tercera persona omnisciente: amplitud y saga

En varias de sus novelas más conocidas, Allende utiliza un narrador en tercera persona
omnisciente.
Este narrador:
Conoce los pensamientos de múltiples personajes.
Se mueve libremente en el tiempo.
Puede abarcar varias generaciones.
Es especialmente útil en relatos de gran escala —historias familiares, contextos históricos
amplios— donde se necesita una visión panorámica.
Sin embargo, en Allende este narrador no suele ser frío ni distante. Tiene un tono cercano,
casi oral, como si alguien estuviera contando la historia alrededor de una mesa.

3. Estructuras mixtas: alternancia de voces

Uno de los rasgos más interesantes de su escritura es la combinación de narradores.
En algunas novelas, alterna:
Primera persona (más íntima y subjetiva)
Tercera persona (más amplia y contextual)
Esta mezcla permite:
Contrastar versiones de los hechos
Profundizar en ciertos personajes
Mantener un equilibrio entre cercanía emocional y claridad narrativa.

Para quien escribe, este es un ejemplo claro de cómo el narrador también puede ser una
decisión estructural.

4. Narradores testigo y narradores que reconstruyen

En varias obras, los narradores no son simplemente protagonistas, sino investigadores del
pasado.
Esto significa que:
Recogen testimonios
Reconstruyen historias familiares
Intentan entender hechos que no vivieron directamente
Aquí aparece un tipo de narrador muy contemporáneo: alguien que no sabe todo desde el
inicio, sino que va descubriendo la historia mientras la cuenta.

5. El tono: cercanía, oralidad y emoción

Más allá del tipo técnico de narrador, hay un rasgo constante: el tono narrativo.
Los narradores de Allende suelen:
Hablar con cercanía
Incorporar elementos de tradición oral
Mantener una fuerte carga emocional
Esto hace que, incluso cuando la estructura es compleja, la lectura siga siendo accesible.

¿Por qué es tan importante elegir bien el narrador?

Porque el narrador define:
Qué se cuenta (qué información aparece y cuál se oculta).
Cómo se cuenta (tono, lenguaje, distancia).
Desde dónde se cuenta (posición emocional, ideológica o experiencial).
Una misma historia puede cambiar por completo si se narra desde otro punto de vista.
Para quienes están empezando a escribir.

Algunas recomendaciones prácticas:

  1. Pregúntate siempre: ¿Quién está contando esta historia?
  2. Prueba escribir el mismo fragmento desde distintos narradores.
  3. No elijas la primera persona solo por cercanía: también implica límites.
  4. Recuerda que el narrador es una construcción.

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