El tiempo en la narración: ¿Cómo se organiza lo que ocurre?
Cuando escribimos una historia, decidimos qué contar, cuándo y cómo ocurren los hechos en el relato. El tiempo es un elemento importante de la narrativa porque permite crear tensión, profundidad emocional y significado.
No es lo mismo contar una historia desde el inicio hasta el final que empezar por el desenlace, retroceder, detenerse en un instante o repetir un recuerdo. El manejo del tiempo define la experiencia del lector.
Un breve recorrido histórico
En la narrativa clásica —desde la tradición oral hasta las primeras novelas— predominaba
un uso lineal del tiempo, los hechos se contaban en el orden en que ocurrían. Esta forma
respondía a una necesidad de claridad: inicio, desarrollo y desenlace. Sin embargo, con el
paso del tiempo, especialmente a partir del siglo XX, los escritores comenzaron a cuestionar
esa linealidad.
La literatura moderna comenzó a trabajar el tiempo de modo subjetivo. La memoria, la
percepción y la conciencia alteran el orden de los hechos.
Autores como Jorge Luis Borges llevaron esta exploración al extremo, mostrando que el
tiempo podría bifurcarse, repetirse o incluso ser una ilusión. Desde entonces, la narrativa
contemporánea entiende el tiempo como un material flexible.
Tipos de tiempo en la narración
Para escribir con mayor conciencia, es útil distinguir entre distintos tipos de tiempo:
- Tiempo cronológico (o de la historia)
Es el orden real en que ocurren los hechos dentro del universo narrativo. Aunque no
siempre se respeta en el relato, existe como referencia. - Tiempo del relato
Es el orden en que el narrador decide contar esos hechos. Aquí es donde aparecen las
decisiones creativas. - Tiempo psicológico Es el tiempo tal como lo experimentan los personajes. Un instante puede extenderse, y años pueden resumirse en pocas líneas.
- Tiempo verbal
Se refiere al uso de los tiempos gramaticales (pasado, presente, futuro). Elegir uno u otro
afecta el ritmo y la cercanía con el lector.
Recursos temporales más utilizados hoy
A partir de estos tipos de tiempo, los escritores emplean distintos recursos:
Linealidad: los hechos se narran en orden cronológico.
Analepsis (flashback): se retrocede al pasado.
Prolepsis (anticipación): se adelantan hechos futuros.
Elipsis: se omiten períodos de tiempo.
Pausa: el tiempo se detiene para describir o reflexionar.
Aceleración: largos períodos se resumen rápidamente.
Tiempo fragmentado: la historia se presenta en piezas que el lector debe ensamblar.
¿Cómo lo trabajan algunas autoras y autores?
Observar a otros escritores permite entender cómo el tiempo se convierte en una
herramienta expresiva:
Julio Cortázar rompe con la linealidad tradicional. En muchos de sus cuentos y novelas, el
tiempo se fragmenta o se reorganiza, obligando al lector a participar activamente en la
construcción del sentido.
Jorge Luis Borges explora el tiempo como un problema filosófico. Sus relatos presentan
estructuras donde el tiempo puede ser circular, infinito o múltiple, cuestionando la idea de
una única realidad temporal.
Samanta Schweblin trabaja con un manejo preciso del tiempo narrativo para generar
tensión. A menudo utiliza pausas, silencios y fragmentación para construir atmósferas
inquietantes.
Piedad Bonnett utiliza el tiempo desde la memoria y la introspección. Sus textos suelen
organizarse a partir de recuerdos que no siguen un orden lineal, sino emocional. Margarita García Robayo construye relatos donde el tiempo cotidiano se mezcla con la
percepción subjetiva. Sus narraciones pueden avanzar de forma aparentemente simple,
pero están atravesadas por saltos internos y reflexiones que alteran la cronología.
Analicemos el tiempo en un autora
Marvel Moreno trabaja el tiempo narrativo con una sofisticación que no siempre es evidente
a primera vista. Sus relatos y novelas —especialmente en En diciembre llegaban las
brisas— no se sostienen en una simple cronología, sino en una construcción temporal
compleja, ligada a la memoria, la observación y la crítica social.
A continuación tienes las claves principales de su manejo del tiempo:
- Tiempo no lineal: la historia como reconstrucción
Aunque los hechos tienen un orden cronológico (una historia “real” que ocurrió), el relato no
avanza de manera estrictamente lineal.
Moreno organiza la narración a partir de recuerdos, episodios que se retoman desde
distintos momentos y saltos hacia atrás que completan o reinterpretan lo ya contado. Esto
implica que el tiempo funciona como una reconstrucción. El lector va entendiendo la historia
a medida que se revelan capas del pasado.
2. Predominio de la analepsis (flashback)
Uno de sus recursos centrales es la analepsis, es decir, el regreso constante al pasado.
Cada retorno agrega información nueva, configura la percepción de los personajes y
profundiza en las relaciones sociales y familiares.
El pasado no está “cerrado”: se vuelve a él para interpretarlo.
3. Tiempo psicológico: lo importante es la experiencia
En la obra de Marvel Moreno, el tiempo se mide en años o fechas y también en intensidad
emocional y experiencia vivida.
Esto se traduce en escenas que se expanden porque son significativas y periodos largos
que se condensan y aportan al conflicto. El ritmo responde a la cronología y a la relevancia
subjetiva.
4. Tiempo social: contexto histórico como estructura
Un rasgo muy particular en su narrativa es que el tiempo está ligado al contexto social,
especialmente a la vida de las élites del Caribe colombiano. El paso del tiempo permite
mostrar, las transformaciones culturales, cambios en las normas sociales, continuidades en
estructuras de poder (especialmente de género) Así, el tiempo organiza la historia individual
y evidencia procesos colectivos.
5. Estructura fragmentada pero coherente
Sus textos pueden parecer fragmentarios porque cambian de foco, se detienen en distintos
personajes, avanzan y retroceden en el tiempo, sin embargo, esta fragmentación está
cuidadosamente construida. El resultado que nos deja esta autora es una estructura en
mosaico, donde cada pieza temporal aporta al conjunto.
6. Tiempo circular (en sentido temático)
Aunque no siempre hay un regreso literal al punto inicial, sí existe una sensación de
repetición o ciclo, especialmente en temas como las relaciones afectivas, las dinámicas de
poder y los destinos de los personajes. Esto genera la impresión de que, a pesar del paso
del tiempo, ciertas estructuras se repiten.
Para quienes están empezando a escribir
Algunas recomendaciones prácticas:
Empieza trabajando con una estructura lineal para entender la secuencia de los hechos.
Luego experimenta: cambia el orden, elimina partes, detente en momentos clave.
Pregúntate siempre: ¿Este orden es el más efectivo para lo que quiero lograr?
Observa cómo tus autores favoritos manejan el tiempo y toma decisiones conscientes.
***
