Hace poco inauguraron la escultura de Sofía Vergara en Barranquilla y me pregunté ¿Cuántas esculturas se podrían realizar en Colombia para reconocer a las mujeres en nuestro país? ¿Solo las cantantes y actrices tienen ese mérito? ¿Quiénes deciden qué mujeres se pueden inmortalizar en estas obras de arte en espacios públicos? Estas son solo algunas de las dudas que me motivaron a escribir este texto.

Algunos datos
Según El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, en el 2019 había 350 esculturas y monumentos conmemorativos ubicados en el espacio público. Esta cantidad es interesante para la memoria del país.
Paola Castañeda, historiadora, máster y doctoranda en Geografía realizó una investigación sobre la presencia de la mujer en Bogotá, asegura que está representada en 46 monumentos (casi todas Vírgenes o Santas) de los 712 que existen en la ciudad entre los templos y las calles, solo ocho están dedicados a la mujer común. (Blog Properati) Aquí se evidencia quién merece ser recordado para la ciudad.
El monumento de Banderas, tiene una serie de 120 esculturas femeninas. El autor fue el escultor bogotano Alonso Neira Martínez y tienen elementos iconográficos que representan las artes, la ingeniería, la electricidad, la justicia, la agricultura y la medicina. Un dato interesante para resaltar el papel de la mujer en la ciudad de un modo muy general.
No necesitamos tener estas cifras, solo con recorrer la capital, nos damos cuenta que los monumentos están dedicados al papel fundamental del hombre en la historia.
La Pola, Usminia, Rebeca, Eva Duarte de Perón, Minerva, Rita 5:30, son las esculturas que podemos encontrar fácilmente por la ciudad, pero que a mi parecer hablan de manera general del papel de la mujer y no específicamente de las bogotanas. (leer este artículo)

Lo que se escribe sobre monumentos en otras ciudades
Por eso, me sorprendí cuando hice una búsqueda en Internet sobre este tema, y encontré que en Medellín, tienen una Esquina de la mujer. (Aquí encuentras la investigación)
Leí entonces la investigación que realizaron María Ochoa Sierra y Juliana Toro Jiménez, que titularon La esquina de las mujeres en Medellín, Colombia, la construcción social del espacio, en donde cuentan que este lugar tiene catorce estatuas construidas por ocho artistas, seleccionadas entre un grupo de catorce mujeres artistas:
Olga Inés Arango, Martha Isabel Arroyave, María Raquel Sierra, Gloria Londoño Arango, Martha Liliana Pérez, Paula Andrea Úsuga, Janeth Reyes Rivera y Luz María Piedrahita. Solo hubo un hombre escultor, Carlos Mario Vélez, quien se sumó a la iniciativa en el año 2011, cuando se agregó el busto de la Madre Laura.
Todas las esculturas hacen referencia a mujeres influyentes en el desarrollo de Antioquia. Son guerreras, representantes de la independencia, escritoras, mujeres de la beneficencia, médicas y abogadas.
La iniciativa salió del concejal Santiago Martínez Mendoza. Las catorce mujeres escogidas fueron: cacica Dabeiba, cacica Agrazaba y María Centeno (siglo 1° hasta 1600); Simona Duque (1600-1800); María Martínez de Nisser, María Cano, Madre Laura, Blanca Isaza de Jaramillo Meza, Jesusita Vallejo de Mora Vásquez, Débora Arango Pérez, Luz Castro de Gutiérrez, Benedikta Zur Nieden de Echevarría, Rosita Turizo de Trujillo y Luzmila Acosta de Ochoa (1800 hasta el presente).
Por otra parte, el 2007 Cali inauguró el monumento a Jovita Feijoó, la reina eterna o la reina de las reinas, un personaje icónico para los caleños. En el 2019 la escultura ‘Ella’, que se ubica en la glorieta del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón que opera en Palmira y que fue elaborada por la artista plástica, María Fernanda Cuartas. Fue la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, quien la inauguró como símbolo que exalta los derechos de la mujer.
En Villavicencio hay un monumento de color lila y con un símbolo de un brazo alzado y una mano empuñada, en el parque Los Fundadores, este se convirtió en el primer monumento del país que rechaza la violencia contra la mujer, fue inaugurado en el 2022.
En Barranquilla, el escultor barranquillero Yino Márquez, con ayuda de estudiantes y obreros, realizó las dos estatuas más llamativas actualmente para los turistas: La de Shakira y Sofía Vergara. La primera la inauguró con el alcalde Jaime Pumarejo en el 2023 y la segunda, con el reciente alcalde Alejandro Char.

Las ciudades colombianas cuentan la historia de los hombres en bronce, mientras las mujeres siguen ausentes del espacio público.
Creo que es importante que en los espacios públicos nos encontremos con monumentos, esculturas, obras de arte, porque es otra manera de contar la historia, de dejar memoria. Ahora, escoger quién será inmortalizado, debería depender de toda la gente, no del político de turno, porque entonces estaríamos recurriendo a lo mismo que ha venido sucediendo, y es que solo los que tienen poder cuentan la historia.
“Rescatar las historias de las mujeres a partir de la construcción de monumentos o de otro tipo de intervenciones arquitectónicas crea nuevos espacios de reconfiguración del poder, que rompen con la división entre lo público y lo privado y hacen evidente la red de relaciones sociales informales con las que las mujeres han hecho historia y han sobrevivido en condiciones de marginalidad” (Karsten y Meertens, 1991-1992) ¡Qué bonito sería encontrar esculturas de mujeres en igual cantidad que las de hombres!
Muchos de los artículos que se encuentran en la red que hablan de los monumentos, argumentan que uno de los motivos es hacer que el turismo aumente, que la gente quiera ir a tomarse una foto con este personaje insignia de la ciudad o del país, además de dejar memoria, y estoy de acuerdo.
Por ejemplo, uno de los planes cuando estuve en Buenos Aires fue buscar las estatuas y las calles de mis artistas preferidos: Cerati, Borges, Cortázar. Cuando viajé a Aracataca Magdalena, lo hice motivada por visitar la casa de los abuelos de Gabo, pero también para tomarme una foto en la estatua de Gabo con su máquina de escribir. Ir a Valledupar es buscar la estatua de Carlos Vives, Diomedes Diaz y Martín Elías para tomarse una foto; solo por nombrar algunos monumentos que un turista busca.
Las artistas, las ingenieras, las políticas, las líderes sociales, las escritoras, las doctoras, las profesoras o docentes, las cuidadoras, las empresarias, las arquitectas, las ecólogas, las economistas, las agricultoras, las administradoras, las contadoras, las trabajadoras sociales, las comunicadoras sociales, las publicistas, las diseñadoras, las vendedoras, las deportistas, las campesinas, las indígenas, las activistas, todas tenemos un lugar en la historia, todas deberíamos parte de la memoria del nuestro país y todas merecemos un reconocimiento social.
No digo que todas las mujeres vean su cara en una escultura, pero sí que nos sintamos representadas por una. Me gustó este párrafo de la investigación de María y Juliana, “Imaginamos homenajes a procesos comunitarios y procesos organizativos de mujeres de la ciudad, homenajes a mujeres significativas para otras mujeres vivas, referentes sociales con los cuales identificarse y sentir que lo que hacemos día a día
es destacable, la creación de una nueva historia asociada a una política estructural de reconocimiento“.
Así que bravo por la escultura de Sofía Vergara y de Shakira, aplaudo el reconocimiento que le hace su ciudad a estas mujeres que son reconocidas mundialmente por su trabajo. Ojalá las otras ciudades se motiven a dejar en sus calles la memoria de las mujeres que están haciendo con su trabajo, un reconocimiento a la ciudad y al país donde nacieron y que nos podamos identificar con ellas y tomarnos fotos.
Aplaudo la Esquina de la Mujer en Medellín. Ojalá se motiven a construir un lugar así en todas las ciudades para reconocer el trabajo que históricamente ha realizado la mujer.
Llenaremos entonces las ciudades con monumentos de mujeres que nos representen, que cuenten la historia, que dejen memoria. Mujeres vivas en diferentes escenarios, mujeres para recordar. Ojalá que la ciudadanía pueda participar activamente en la decisión de inmortalizar estas obras de arte en los espacios públicos y que no sea solo por la idea de unos pocos políticos.
Mientras los hombres siguen mirando la ciudad desde pedestales de bronce, las mujeres todavía esperan un lugar en la memoria pública, ojalá eso cambie pronto.
¡Nos estamos leyendo!
