Hoy les cuento sobre una historia creativa y la impresión que me dejó Luis H Betancourt, escritor colombiano y autor de 22 salarios mínimos; cuando compartimos un taller de escritura narrativa juntos.

Portada del libro 22 salarios mínimos de Luis Betancourt, al fondo la biblioteca de Diana Socha
libro 22 salarios mínimos de Luis Betancourt
Foto: Diana Socha Hernández 2026

La lectura

La historia se desarrolla en Bogotá. Andrés y Catalina trabajan en una reconocida tienda de ropa, donde venden colecciones de temporada para alimentar un deseo de consumo que nunca termina. Ambos detestan su trabajo, pero también anhelan aquello que el mismo sistema les promete: éxito, reconocimiento y una vida aparentemente mejor.

Uno de los mayores aciertos de Luis Betancourt es evitar el tono panfletario. En lugar de construir un discurso moral sobre el capitalismo o el consumismo, permite que sean las decisiones de sus personajes las que revelen las contradicciones del sistema. Andrés y Catalina no son héroes ni villanos; son jóvenes con los que resulta fácil identificarse, atrapados entre la necesidad económica, la frustración laboral y el deseo de construir una vida distinta.

Betancourt construye una historia en la que el consumo es una manera de medir el valor de las personas según lo que poseen, exhiben o producen. ¿Hasta dónde estaría dispuesto alguien a llegar para ganar más dinero? Ese cuestionamiento atraviesa toda la historia y enfrenta a los protagonistas con decisiones que ponen a prueba sus principios.

Narrativamente, Betancourt apuesta por una novela de lectura ágil, con un ritmo que acompaña la tensión creciente de sus protagonistas. El lenguaje es sencillo y permite que la reflexión surja de las situaciones cotidianas. Aunque el autor no profundiza en todos los desafíos que enfrentan los personajes, sí construye escenas impactantes que generan incomodidad y obligan al lector a cuestionarse.

22 salarios mínimos fue publicada en 2018 por Mi Propio Libro Editores. Ese mismo año, Luis Betancourt conversó en UNIMINUTO Radio sobre la novela, compartiendo las motivaciones detrás de la historia e invitando a los lectores a reflexionar sobre los dilemas que plantea esta obra.

Luis y Diana listos para la entrevista con Radio Unal en la Feria del libro 2026
Diana Socha Hernández y Luis H. Betancourt Soto en entrevista Radio UNAL Feria del libro 2026. Foto Tania Sanabria Forero.

Luis H. Betancourt Soto

Recuerdo que era un miércoles. Luis terminaba de fumar un cigarrillo —dice que todavía no ha podido dejar el hábito— mientras esperábamos en una de las salas de la Escuela de Cine y Televisión, frente al salón de juntas que nos habían asignado para comenzar el taller de escritura creativa para egresados.

Ese día lo vi por primera vez. Hablamos poco porque debía responder mensajes y correos electrónicos relacionados con su trabajo. Y, en realidad, casi todos los miércoles eran iguales.

Atendía llamadas, participaba en reuniones y siempre iba acompañado de su computador, el cargador portátil del celular, algunos libros y unos audífonos. Cuando comenzaban las sesiones del taller, participaba activamente: hacía preguntas, compartía sus comentarios y reconocía con honestidad que, en ocasiones, el ritmo de su trabajo como publicista y disc jockey no le permitía leer todos los textos del grupo.

Hablaba deprisa, acompañando cada idea con el movimiento de sus brazos, y terminaba muchas de sus frases con una sonrisa amplia, casi una carcajada. Por eso, cuando leí su novela, no pude evitar imaginarlo construyendo algunas de las escenas. Ese es uno de los privilegios de haber compartido con él un espacio de creación literaria: reconocer su voz y su energía en la escritura. Sus escenas son vertiginosas, llenas de movimiento, hasta el punto de que el lector apenas alcanza a comprender lo que está ocurriendo antes de verse inmerso en el siguiente acontecimiento.

Me impresiona la capacidad que tiene Luis para construir escenas, personajes y situaciones que, aunque parten de lo cotidiano, terminan convirtiéndose en algo inesperado y extraño. Esa transformación de lo común en lo extraordinario es, quizá, una de las características más llamativas de su narrativa.

La música siempre ha estado presente en su proceso creativo. Ya se percibía en el cuento que escribió durante el taller de actualización que compartimos con otros siete compañeros y compañeras, publicado posteriormente en el libro Miradas anfibias. Ficciones de Orlando Fals Borda. Su relato, titulado La estatua ribereña, dejaba ver esa sensibilidad, y en 22 salarios mínimos la música vuelve a hacerse presente como parte de su universo narrativo.

Música y creatividad, son, para mí, las dos palabras que mejor definen a Luis H. Ambas atraviesan su obra y su manera de entender el mundo.

Espero con entusiasmo su próxima publicación, porque estoy convencida de que nunca deja de crear. Mientras tanto, 22 salarios mínimos, sigue siendo una novela que vale la pena descubrir.

Si esta recomendación despertó tu curiosidad, no dudes en buscarla y darle una oportunidad, te sugiero que lo sigas en Instagram: luish.betancourt y le escribas.

¡Nos estamos leyendo!

Giovanni Diana Miguel y Luis en Club Colombia Corferias
Giovanni Bautista Henao, Diana Socha Hernández, Miguel Castillo Fuentes y Luis H Betancourt Soto; en Corferias 2026. Foto de Tania Sanabria Forero

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