Las mujeres han ganado con mucho esfuerzo la participación en diferentes escenarios y no lo han hecho desde el odio o la competencia, lo han hecho con argumentos, con posturas claras y sí, con ayuda de algunos hombres que no creían que todo giraba al rededor de ellos.
Aquí les dejo, le recomendación del #miércolesdeblog, la película de Patricia Castañeda: Estimados Señores (2024)

La historia
María Alejandra Merchan Chaverra, en su investigación titulada Historia del derecho al sufragio en Colombia, escribe que en 1849 “hay que recordar que en la provincia de Vélez se otorgo por primera vez el derecho al sufragio a las mujeres, es decir el reconocimiento en la sociedad como sujetos de derechos y obligaciones, sin embargo, no fue ejercido por controversias y dogmas de la sociedad neogranadina”.
Es decir, que aunque se dejó en un papel este reconocimiento del género femenino en la sociedad, no se aplicó y en 1856 se suprimió nuevamente y pasaron, otra vez, a no tener ningún derecho y garantía en la sociedad.
Durante años, las mujeres de clase media y alta que tenían acceso a la educación, y que además eran apoyadas por los hombres de su familia, lograron entre 1930 al 43, entrar a la universidad y a cargos públicos, esto les permitió trabajar arduamente por la participación en política, desde el sufragio.
Según Lola G. Luna, en su texto La feminidad y el sufragismo colombiano durante el periodo de 1944- 48. asegura que fueron once proyectos de ley que pasaron a favor del sufragio femenino en Colombia entre 1933 y 1954: “En 1954 fue finalmente aprobado el derecho de las mujeres al voto por la Asamblea Constituyente, institución convocada por el presidente Gustavo Rojas Pinilla”.
Estimados Señores
Esta película, protagonizada por Julieth Restrepo, Paula Castaño, Marcela mar, Bárbara Perea, Claudio Cataño, Jacques Toukhmanian, Walter Luengas y Elkin Díaz, nos relata ese momento en el que Esmeralda Arboleda y un grupo de pioneras abren el camino hacia la igualdad política.
Enfrentan prejuicios, amenazas y sacrificios personales, con el fin de transformar su indignación en un movimiento que logra la aprobación del voto femenino en Colombia, sin duda un logro que redefinió la historia del país.
Una de las escenas que me impactó fue el debate de los Señores y su postura frente al papel de la mujer en el país. Tuve que acomodarme en la silla, por la manera tan segura en la que hablan de un ser que no sienten igual.
Parecía que estuviera escuchando algunos hombres hablar de nosotras en la actualidad, este discurso sonaba vigente y lo triste es que ya han pasado varios años.
En la película se escuchaba por parte de los senadores que las mujeres deberían estar en el hogar y no en la política. Se presentaban como verdades incuestionables, por ejemplo, que la educación de los hijos y el cuidado del hogar eran tareas exclusivamente femeninas y de “mas valor” que la participación en la vida pública y en la política.
Lola G. Luna asegura que el Ministro de Educación de ese momento, mantenia la idea: “de que el voto destruía los hogares y conducía al ateísmo, estableciendo una analogía entre política, barbarie e infierno (significados masculinos), de la que había que salvar a la mujer de naturaleza buena y santa (significados femeninos)”
Estimados Señores es una película que nos recuerda la lucha de las mujeres por participar, por ocupar un lugar en el mundo, nos recuerda que lo que disfrutamos ahora, les costó años de activismo. Son luchas que estas generaciones debemos defender y seguir trabajando porque se nos reconozca y se mejoren nuestras condiciones en esta sociedad.
¡Nos estamos leyendo!
