Entró en silencio al escenario, lo vi borroso desde mi distancia, más por los gritos del Movistar Arena, que por mi desgastada vista (aunque quiero pensar que era por el puesto que nos dejaron los fans, después de unas pocas horas de apertura para pagar las boletas)
Ahí estaba, el joven de 19 años que logró lleno total en el Movistar Arena el 19 de abril. Con un traje café y un cuchillo en la espalda, traje que simboliza una conexión con sus raíces, la cultura tradicional argentina y una propuesta artística que busca revalorizar el folclore del campo.

Mi historia con Milo J
El año pasado, estaba escribiendo un texto para este blog y entró Thomas (mi hijo menor) a la habitación y me dijo: “mami tienes que escuchar esto, yo sé que te va a gustar”. Y ahí comenzó todo. Escuché su propuesta musical con La vida era más corta y me enamoré de Luciérnagas, Lucía y Jangadero.
Luego no paraba de escuchar: Niño, La vida era más corta y llora llora. Después escuché Carencias de cordura que canta con Yami Safdie y me quedé un buen rato escuchando 111 y así, mezclaba mis días entre estos dos álbumes. Disfrutaba sobre todo de los instrumentos y sus letras complejas.
Después de unos meses supimos que vendría a Colombia y estuvimos atentos a la venta de boletas, pero no logramos comprar los puestos de adelante, estaba todo vendido. No me imaginé que fuera tan exitoso en nuestra ciudad y nos tocó el tercer piso, justo al frente del escenario.

El concierto
Comenzó el concierto con Bajo de la piel y cantó todo lo que prometió. Su performance en dos canciones: La vida era más corta y Radamel, nos llevó a su país, con imágenes que representan su cultura, ese mundo que ahora conocen muchos jóvenes que siguen su música y al lado las mamás que acompañan a sus hijos a disfrutar de esta propuesta musical.
Serio, concentrado, le explicaba musicalmente a esa cámara que lo seguía por todo el escenario, su forma de ver la vida, de interpretarla, de agradecer y nosotros, mirábamos la pantalla como si nos estuviera mirando, como si nos cantara a cada una de las almas que coreábamos sus canciones.
Hubo lágrimas, saltos, gritos, abrazos y muchas mamás grabando ese momento importante que estaban viviendo nuestros hijos, escuchar, sentir, vivir la música, de un joven como ellos, que se refugió en los sonidos del folclore, el Trap y el Hip-Hop para comunicarse.
En la revista Rollingstone le hicieron una entrevista hace dos años y aunque Gabriel Plaza, predijo lo grande que sería Camilo Joaquín Villaruel (Milo J) no creo que se haya imaginado el éxito que alcanzó después de componer La vida era más corta.
En la revista escribe que Milo J “nació en Morón el 25 de octubre de 2006, en un hogar de clase trabajadora, donde nunca sobró nada. Madre, abogada; padre, empleado de comercio, seguidor del folklore; dos hermanas, un hermano, y dos abuelas.”
Y dice Gabriel en unas líneas más adelante de esta entrevista: “Milo hace un ejercicio de la memoria constante en su música, trayendo voces, samples de otro tiempo.” esto es lo que más admiro de él, los sonidos y las letras filosóficas y poéticas que usa en sus canciones.
Si aun no escuchas la música de Milo J, espero que este texto te haya motivado a hacerlo, no solo porque a mí me gusta y lo recomiendo, sino porque su trabajo es admirable.
¡Nos estamos leyendo!
