Este libro de Samanta Schweblin, pertenece a la categoría de libros que al leerlos, solo puedo pensar en que los peligros existen y en donde el amor no basta para evitarlos.

Fue extraño leerlo, porque me parecía que ya me había encontrado con estas frases en otro momento de mi vida. Al final, no logré descubrir si realmente ya lo había leído.

El cielo desde una ventana,  mientras Diana lee Distancia de rescate de Samanta Scheweblin
Portada Distancia de rescate de Samanta Schweblin. Diana leyendo. 2026.

Cómo comenzó todo

Cuando comencé la lectura, me generó algo extraño, algo así como esa sensación de que ya había leído la historia. Te cuento cómo paso: Destapé el libro, estaba frente a la biblioteca que poco a poco hemos logrado construir; comencé con la primera línea, parecía un diálogo y de pronto sentí que esas palabras me eran familiares.

Inmediatamente me vi leyendo, era otro momento, tal vez, una tarde -hace varios meses- me vi, pensando en que esa historia la había visto, hace mucho tiempo, en una película, donde actuaba Dolores Fonzi y María Malverde.

Cerré el libro, en la biblioteca busqué mi agenda, en donde tengo el listado de libros que he leído por fecha. No estaba este título. Entonces, cogí el primer libro que leí de Schweblin, una recopilación de cuentos, pero me pareció que esta historia no estaba ahí.

Seguí leyendo y cada vez, me convencía de que esa historia ya la había leído. Pocas veces recuerdo frases o construcción de oraciones y al leer Distancia de rescate, recordaba haber leído ya esa frase, ese diálogo, esa forma en que contaba la historia David y Amanda.

Leí la novela sabiendo qué pasaría, cuál era su desarrollo y desenlace; tal vez, con la idea de recordar el momento exacto en el que la había leído. Pero nunca pasó.

La derrota de las madres

Amanda, la protagonista, define el término Distancia de rescate, como la distancia que la separa de su hija y que le permitiría llegar a tiempo para salvarla de cualquier peligro. Es una especie de vigilancia amorosa que tenemos todas las madres sin que nos lo enseñe nadie.

Schweblin con su genialidad, logra construir una atmósfera de amenaza, dosifica el suspenso con precisión. Su gran hallazgo es haber convertido en concepto literario algo que millones de madres experimentan todos los días y es la intuición permanente de que el mundo puede herir a nuestras hijas.

La novela se desarrolla como una conversación fragmentada entre Amanda y David, un niño extraño que la obliga a reconstruir los acontecimientos que la condujeron hasta una cama de hospital. Desde las primeras páginas sabemos que algo terrible ha ocurrido. Lo que desconocemos es cuándo comenzó exactamente la tragedia. David insiste una y otra vez en encontrar “el punto exacto”. Amanda busca ese momento con desesperación y por supuesto la lectora esta atenta todo el tiempo.

Amanda percibe amenazas, presiente que algo no está bien. Escucha historias inquietantes de Carla, observa señales extrañas, sin embargo, ninguna de esas intuiciones consigue proteger a su pequeña Nina.

En una entrevista publicada poco después de la aparición de la novela, Schweblin asegura en el medio mexicano Sin embargo: “Es lo que defino en el libro como especie de hilo invisible que tiene que ver indudablemente con el cordón umbilical que une a las madres con sus hijos y que constituye una relación muy distinta a la que podrían tener esos mismos hijos con sus padres.”

Esa tensión atraviesa toda la novela. Las madres intentan proteger, vigilan, anticipan, calculan; sin embargo, el peligro llega por lugares que nadie había previsto.

¿Quién es el enemigo?

Schweblin no escribe sobre monstruos o amenazas identificables, el enemigo en Distancia de rescate es difuso, invisible, casi inasible y precisamente por eso resulta aterrador.

La crítica ha insistido, cuando leyeron la novela asumieron esta historia como una denuncia de los efectos de los agrotóxicos en los entornos rurales. Y parte de esta interpretación se encuentran trabajos académicos, en donde toman como referencia la novela de Samanta, desde la ecología y los efectos del agua contaminada en el ser humano.

Por ejemplo, en el texto escrito por Christian Pardo en Revistes UAB, hace un análisis entre “la crítica sobre la sojización y lo agrotóxico en la novela, se analizan distintos momentos donde las protagonistas se vinculan con el agua contaminada y, por último, se realiza un contraste entre los personajes femeninos y masculinos (principalmente la figura de Sotomayor).”

***

Confieso que aunque mis hijos me compartan su ubicación, me pongo nerviosa cuando no se mueven en el mapa y pienso una serie de catástrofes, al final, los escucho entrar a casa y olvido todas las historias que pasan por mi cabeza.

La literatura suele hablarnos de aquello que conocemos. Sentí una conexión entre la historia de Amanda y Nina y esa distancia de rescate que genero con mis hijos, aunque ya no sean niños.

Schweblin convierte la ansiedad materna en una imagen inolvidable: un hilo invisible que une a una madre con su hija y que ella intenta mantener siempre tenso, siempre vigilado, siempre listo para actuar. El problema es que la vida rara vez respeta nuestros cálculos y tal vez esa sea la verdad dolorosa que encierra esta novela: amar a alguien no significa poder salvarlo de todo.

¡Nos estamos leyendo!

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