A Luisa la conocí como estudiante en la universidad. Una mujer talentosa para la investigación y con un gran don de liderazgo. Hoy es una empresaria y me encantó volverla a ver. Fue gracias a ella que conocí El Mistral, un bar de rock en Armenia que se ha convertido en un lugar, no solo para tomarse una pola, sino también para ser escuchado. Aquí les cuento su historia.

La historia
Después de dirigir las comunicaciones con las Fuerzas Armadas de Colombia, Luisa decidió irse a explorar. Estudió en Francia y, luego de un tiempo, viajó con Cristian, su pareja en ese momento, a Chicago. Allí estudiaron y, como ella misma cuenta, fueron sobrevivientes de la adultez.
Cuando regresaron a Colombia tenían una idea en mente: crear un negocio. Montar un bar en el centro de Bogotá fue su primera opción. Después de descubrir que necesitaban permisos y mucho capital para montar un bar de rock en Bogotá, la idea les pareció demasiado complicada. Entonces pensaron que la solución podía estar en otro lugar del país. No les daba miedo llegar a un sitio donde fueran “nuevos” y aventurarse. Así que se fueron a Medellín. Allí descubrieron que los costos eran muy altos. No se rindieron y terminaron en Armenia.
Luisa tenía a su mejor amiga, Carolina, viviendo en esa hermosa montaña del Quindío. Cristian, en cambio, no conocía a nadie. Juntos comenzaron a darle forma a la idea de El Mistral: sin estudio de mercado, sin saber si a los “cuyabros” les gustaba el rock acompañado de una cerveza fría, sin tener claro si ese era el lugar indicado y, en realidad, sin ninguna certeza. Aun así, abrieron sus puertas en diciembre.
El Mistral cumple tres años el 22 de diciembre. Pero esa no es la única prueba de que el lugar sí “pegó” en Armenia. Yo estuve visitándolo un jueves en la noche y vi cómo la gente entraba y salía constantemente. Escuchaban música, pedían sus canciones favoritas, se tomaban una cerveza, pagaban y se iban. La escena se repetía con grupos grandes de amigos, parejas y personas que llegaban solas.

La gente
Cuenta Luisa que uno de los panoramas que más se repite, de martes a domingo, es el de personas que llegan solas al bar. Gente que sale de trabajar, se toma una pola y luego se va a dormir. Otras personas llegan, se quedan conversando con Cristian o con Luisa, mientras acarician a Pola, se toman unas cervezas, piden su canción favorita y, después de unas horas, se van.
Pero algo comenzó a pasar. El Mistral empezó a construir una comunidad muy interesante. Tienen un grupo de WhatsApp en el que hacen bromas, pero también están pendientes de los eventos que realizan ocasionalmente.
Por allí han pasado músicos reconocidos, DJ y cantantes dedicados al rock. También han organizado concursos, como el de quién logra tomarse una jarra de cerveza en el menor tiempo posible, y hasta concursos de disfraces.
Luisa ya no está sola. Se convirtió en esa amiga que da consejos, pero, más que eso, en alguien que escucha, y eso es precisamente lo que muchas personas necesitan: tener un lugar donde sentirse acompañadas, escuchadas y seguras. Ese es uno de los privilegios que han descubierto quienes no son de Armenia, pero trabajan y viven allí. Por supuesto, también los “cuyabros” se sienten parte de El Mistral.

Para mí es un orgullo conocer a Luisa y saber que todo lo que se propone lo logra, con la ayuda de sus amigas, amigos y familia, pero también con trabajo, disciplina y mucha pasión. La conocí, cuando apenas era una estudiante, ahora verla convertida en empresaria me llena de alegría y de optimismo.
Cristian y Luisa son dos jóvenes que decidieron apostarle a emprender, pero, más que eso, lo que les valoro es que le apuestan a que su bar no solo venda una buena cerveza artesanal, sino que las personas que lleguen al lugar sientan que están en un sitio seguro, donde pueden estar en confianza.
Luisa y Cristian no son de Armenia, pero hicieron de ese lugar su hogar. Después del terremoto, y con la ayuda de otros colegas, realizaron un evento con el propósito de recolectar dinero para ayudar a levantar nuevamente el bar.
Si están en Armenia o piensan viajar hasta allí, no olviden a estos dos jóvenes emprendedores. Pasen por El Mistral, tómense una cerveza, escuchen buen rock y, ah, no olviden consentir a Pola.
*El Mistral queda en el CENTENARIO MALL, Cra. 6 #7 – 05 Piso 2 Local 38, Armenia, Quindío. Abren a las 4:00 p.m. de martes a domingo.
¡Nos estamos leyendo!
