No hacía mucho frío. Caminaba despacio a las cinco de la tarde y veía cómo el comercio se llenaba de camisetas, gorros, pañoletas y busos con la cara de Juan Pablo Villamil, Juan Pablo Isaza y los hermanos Martín y Simón Vargas. Jóvenes vestidas según la propuesta de Morat para acompañarlos en un concierto que llamaron YAM (Ya es mañana).
Asombrada por la emoción que genera MORAT, no solo en jóvenes, también en muchos adultos (me incluyo, aunque no soy tan fanática para ponerme el código de vestimenta que sugirieron para este concierto) mientras esperaba a que llegara mi hermana y mis dos sobrinas, escuchaba su música y veía las poses de la gente tomándose la mejor foto de inicio, frente al Movistar Arena de Bogotá.
Así inicia mi experiencia en el concierto.

El concierto
Estábamos las cuatro por fin en el Movistar Arena. Hacía unas semanas Camis, mi sobrina, en un mensaje de WhatsApp me decía que tenía pocos días para aprenderme todas las canciones de Morat y me envío el link del álbum Ya es mañana. La emoción de compartir con ellas ese momento y cantar a voz en grito Dos mil algo, no lo puedo explicar en esta crónica, solo te cuento, que ha sido uno de los regalos más lindos que he recibido de las mujeres que amo (Nury, Camila y Gabriela).
Camila y Gabriela, estaban hermosas, cumplían con el código de vestimenta propuesto por el grupo: “El traje que traje”: blazer negro, tenis blancos, pantalón negro ancho y una blusa color Vinotinto. Para Morat, el traje tradicionalmente simboliza la madurez, el paso a la adultez, el trabajo y la seriedad que la vida nos empieza a exigir. Sin embargo, invitan a sus fans a no ir tan serias, por eso los tenis, las pañoletas y la corbata sin el nudo tradicional.
Salieron melancólicos a cantar, se les veía un poco tristes. Al principio pensé que era por el performance que querían generar en su primer concierto, de seis, que tenían programados solo en Bogotá, pero después nos contaron que pensaron en cancelar los conciertos por los desastres ambientales recientes en Colombia.
La nostalgia invadía el concierto. Primero, por el nombre de la gira y del disco, porque responde a una reflexión de madurez cronológica, ya que ellos no se sienten los mismos de hace unos años, sienten que la edad ya es un tema importante que debían abordar. Y es que así nos sentimos todas, y a medida que cumplimos más años, esa nostalgia se ve en nuestro día a día.
Ya es mañana nos hizo entender que el hoy dura tan poco y que es necesario actuar de inmediato. Por eso disfrutamos cada una de las canciones, de las imágenes proyectadas en el escenario principal, del escenario redondo en el centro de locación de platea, de las frases típicas de nuestra familia, de las luces y de la oportunidad de votar por la canción que queríamos que cantaran.
Cuando finalizó el concierto, estaba agotada y feliz. Aunque no canté ni escuché en vivo Mi Pesadilla, quedé satisfecha con las 28 canciones que cantaron con una maestría y profesionalismo que solo con el tiempo trabajado y la edad que tienen, se puede lograr.
Morat
Cuatro amigos bogotanos que se conocieron desde pequeños, unidos por la música. En una entrevista que les hizo el medio El Clarín Izasa responde: “Desde el día cero teníamos en claro que no queríamos encasillarnos. Y los cuatro teníamos muy en claro que no íbamos a acceder ni a negociar nuestra música, porque la defendíamos en vivo, con un banjo, una guitarra acústica o eléctrica sobre el escenario. Con el paso de los años fuimos explorando sonidos, desde una balada, un bolero como un tango, o bien influencias más rockeras o algo de rap. Para nosotros, la honestidad y ser genuinos, por sobre todo”.
Morat comenzó con Juan Pablo Villamil, Juan Pablo Isaza y Simón Vargas, hasta finales de 2017 había formado parte de la banda Alejandro Posada Carrasco, pero tras abandonar el grupo, se unió en su lugar Martín Vargas ese mismo año. Los primeros años hacían sus ensayos en la finca de un familiar de Alejandro, Antonio de Morat y de allí surgió el nombre, porque ellos se hacían llamar Malta, pero cuando fueron a registrarse ya existía una banda brasileña con ese nombre, así que decidieron hacerle un homenaje a ese lugar donde salieron algunas de sus primeras canciones.
Además de componer, organizar giras y ganar premios, estos jóvenes están graduados y tienen sus proyectos personales.
- Juan Pablo I, vocalista principal y guitarrista, también toca piano. Estudia Administración de Empresas en la Universidad de los Andes, está estudiando una segunda carrera con énfasis musical y es cofundador de la casa de producción Mapache.
- Juan Pablo V, vocalista principal, toca el banjo, ukelele y guitarra. Es egresado de Ingeniería Industrial de la Universidad de los Andes.
- Simón, vocalista y bajista, también maneja los sintetizadores. Es escritor, en 2020 presentó su primer libro “A la orilla de la Luz”. Estudió Historia en la Universidad de los Andes. En el 2020 creó en conjunto con la youtuber mexicana Nath Campos un podcast en Spotify llamado “Simón dice, Nath contradice”.
- Martín, vocalista y baterista. Es egresado de Diseño Gráfico de la Universidad de los Andes. Es cofundador de la marca General Studios.
Morat no solo ha ganado una cantidad de premios, son reconocidos en muchos países, además, han cantado con varios artistas que se sumaron al entusiasmo de cantar con jóvenes que aun creen en la balada y el pop, pero que no les da miedo mezclar sonidos para despertar el romanticismo y las letras con sentido.
Este sin duda fue un regalo perfecto para las que queremos vivir el ahora. ¡Un día a la vez!
¡Nos estamos leyendo!

