Solo quería ver la plaza central de Villa de Leyva con las luces encendidas y tomar una copa de vino mientras pedía por un buen 2026. No es que sea un agüero o que todos los diciembres haga este rito. Al contrario, me propuse hacer cosas que antes no había hecho. Y bueno, aquí les cuento cómo me fue.

Plaza principal de Villa de Leyva, montaña, iglesia y decoración navideña
Plaza principal de Villa de Leyva, montaña, iglesia y decoración navideña

Crónica de viaje

Llegué al portal del norte a encontrarme con Camila y Gabriela, mis sobrinas y con mi hermanita del medio Nury. Sí, la aventura era en flota. Esto, pensé, lo hace mucho más interesante. Compramos el pasaje a $45.000 y salía a las 8:40 a.m. Así que mientras esperábamos nos tomamos un café y hacíamos planes de lo que haríamos en el pueblo tan pronto llegáramos.

El bus salió a la hora indicada. La carretera estuvo bien. Leí el libro Los que quedan de Yolanda Ruiz, durante todo el trayecto. En un instante el bus se detuvo y todos nos conectamos con lo que estaba pasando. Dos policías, muy jóvenes, saludaron y nos pidieron que presentáramos la cédula, sin embargo, aleatoriamente les pedían a algunos hombres que en el celular digitaran un número. No demoraron mucho, pero sí fue un momento de tensión (recordé los años 80).

Llegamos a Villa de Leyva a las 11:45 a.m. y lo primero que hicimos fue caminar hacia la plaza principal. Después buscamos almuerzo y entramos una pizzería que hace más de cinco años habíamos visitado y quedamos encantados con su sabor y la atención. Probé una cerveza artesanal deliciosa y nos fuimos rumbo al Museo de Chocolate.

Comenzó a llover. Golpeaba fuerte el techo transparente del lugar, unos pequeños granizos que bajaban con fuerza no nos permitía escuchar la música y el lugar se tornó caótico cuando comenzó a inundarse. Salimos de allí casi corriendo y nos ubicamos en un lugar más desocupado y tranquilo. Comimos milhoja y tomamos un delicioso café, mientras dejaba de llover.

Caminamos hasta el pesebre de Belén, pero los actores que darían la función en el lugar no estaban listos y nos dijeron que esperáramos cinco minutos a fuera. Como seguía lloviendo, decidimos mejor irnos y seguir el camino de las empedradas calles mojadas.

Se llegó el momento que esperábamos, encendieron las luces de la plaza central, demoraron un poco en encender el árbol y fue la atracción más bella de este pueblo de Boyacá. Destapamos una botella de vino y brindamos por ese instante, agradecimos por el año y por el momento que vivíamos juntas.

Subimos a una flota hasta el terminal de Tunja a las 6:30 p.m. (El más bonito del país, como diría un amigo) llegamos a Bogotá a las 11:00 p.m. felices porque es lindo cumplir propósitos y más si es en temporada navideña.

Sin duda, uno de los mejores planes de diciembre

¡Feliz navidad querida lectora y querido lector!

Foto tomada por Camila Forero. Diana Socha de espalda mirando un balcón en Villa de Leyva
Foto tomada por Camila Forero. Diana Socha de espalda mirando un balcón en Villa de Leyva

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