Escribir es un acto, un oficio, una actividad, honesta de procesar emociones, ordenar el mundo interior, o como dice Eduardo Sacheri “para poder dormir”. Hoy te cuento, por qué te motivo a escribir, aunque a veces duela.

¿Escribir para otras o escribir para mi?
La escritora ecuatoriana de relatos infantiles, Isabel Jirón, dice que enfrentarse a la escritura es trabajar el miedo, que se representa de diferentes maneras. El miedo a exponerse con las historias personales que surgen para convertirse en un texto escrito, miedo a que a los lectores o lectoras no les guste lo que escribimos.
Pero ella se refiere más a las excusas que ponemos para no escribir, se supone que por miedo. Por ejemplo, cuando nos decimos que no estamos preparadas, que lo leído no es suficiente y pensamos en que si tuviéramos más tiempo, seguro si escribiríamos.
No confiamos en las frases, ni en las ideas que nos llegan para escribir, no sentimos que seamos dignas para escribir y ser leídas. Entonces decidimos refugiarnos en las lecturas y la necesidad de prepararse mejor.
A Margarita Rosa de Francisco en su libro Ella va sola, asegura que prefería leer que sentarse a escribir. Y Ricardo Silva Romero, dice: “¿Quién me creo?, ¿Quién soy yo para escribir esa historia? son solo algunos ejemplos de lo que nos puede estar sucediendo cuando vamos a escribir.
También puede pasar que cuando termines de escribir y leas eso a lo que le dedicaste horas, días, meses, incluso años, no te gusta, consideras que no eres buena escribiendo, por los errores o simplemente porque la historia no te impacto y pues si no te gusta a ti, no puedes esperar a que le guste a otros.
Y ¿Qué pasaría si decido escribir para mí?, si no escribo para complacer a otras personas, para llegarle a un público grande. Eso esta bien, tener ese propósito cuando se quiere transmitir algo. Como por ejemplo lo han hecho durante décadas las mujeres, por supuesto, los hombres.
Esos dolores, esa incertidumbre que a veces nos invade y que quedan en alguna parte del cuerpo: detrás del pecho, en la garganta, en el estómago. Se aparecen de repente mientras hacemos algo cotidiano —lavamos los platos, manejamos el carro, caminamos, contestamos un mensaje— y nos recuerdan que hay cosas que todavía no hemos podido decir. A veces ni siquiera sabemos exactamente qué nos pasa, solo sabemos que algo no esta bien en nosotras.
Entonces a parece la escritura, simplemente da ese impulso de sentarse frente a una hoja y poner una palabra detrás de otra hasta descubrir qué era aquello que llevábamos tanto tiempo tratando de nombrar. Y nos permite mirar desde lejos, eso que nos pasa. Leerlo en voz alta, seguro nos dará alivio o simplemente podríamos decir: “no era para tanto”.
La literatura latinoamericana está llena de escritoras que han convertido la experiencia, la pérdida, la memoria, el cuerpo, la maternidad y las heridas íntimas en materia de escritura. Isabel Allende y Piedad Bonnett, son dos ejemplos distintos de una misma posibilidad: escribir puede ser también una manera de comprender aquello que nos ha sucedido.
Para Allende, la escritura puede convertirse en un lugar donde seguimos conversando con quienes ya no están. Bonnett, reconoce que las palabras no pueden devolver a Daniel ni modificar su muerte, pero aun así vuelve a las palabras, porque necesita buscar en ellas los rostros, los recuerdos y la vida que existió antes de la tragedia.
Tal vez por eso las palabras han acompañado a la humanidad desde siempre; cuando conseguimos contar lo que nos pasa, dejamos de sentir que el dolor es únicamente una masa inexplicable dentro de nosotros.
Todo esto es viable y yo te invito a que escribas aunque duela. No solo me refiero a ese dolor de dejar sentimientos en el papel (virtual o físico) sino, a escribir a pesar del miedo. Uno de las tácticas que te doy, es que escribas para ti, si te gusta lo que lees, seguro a otros también. Escribe todos los días, lee mucho y realiza cursos de escritura, leer a otros y que otros te lean es muy bueno, además de aprender estrategias.
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Hoy, en miércoles de blog, te invito a escuchar el podcast donde te cuento por qué considero que debemos escribir, aunque duela. Este podcast fue grabado por Calixta Editores en la Feria del libro de Bogotá y aquí te dejo el episodio.
No olvides que en esta página puedes inscribirte al Curso Básico de Escritura Creativa, para que comiences a escribir con técnica, si quieres que tus textos se publiquen. ¡Nos estamos leyendo!
